ARTÍCULOS TÉCNICOS DE UNIVERSO SNIPER AIRSOFT

 

 

 

 

 

 

 

El H&K G11– Un arma del futuro

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Acomienzos del Renacimiento, la Historia asistió a uno de los adelantos másrevolucionarios que se habían producido jamás: el uso militar de la póvora y elnacimiento de las armas de fuego de uso personal. Con el correr de los siglos,se pasó del primitivo arcabuz a los fusiles de chispa, mucho más perfeccionadosy que hicieron cambiar el arte de la guerra hacia concepciones mucho másdinámicas. No obstante, no se produciría un cambio radical en este campo hastala introducción del cartucho metálico por el francoamericano Lefaucheux en latercera década del diecinueve. La cartuchería metálica aportó al armamentoseguridad, fiabilidad y sobre todo un drástico aumento de la cadencia de fuego.

 

Sinos damos cuenta, desde hace siglo y medio el concepto de arma de fuego no hacambiado. En esencia, es un cañón de calibre reducido que dispara un proyectilprefabricado que va unido a una vaina metálica llena de material explosivo, yque se activa por percusión. Desde la carabina de repetición al Mauser modelo1898, pasando por los primeros diseños de pistola automática de John Browning,las ametralladoras Hotchkiss y Vickers, la legendaria Thompson de la segundaguerra mundial, el G3, el Ak - 47… hasta el revolucionario G36 o el innovadorFN 2000, todos comparten un mismo principio de actuación: el cartucho metálico.Con más o menos acierto, y con más o menos ventajas en cuanto a robustez,fiabilidad, facilidad de uso o empleo táctico, todos comparten la esclavitudhacia el concepto de munición impuesto por Lefaucheux en el siglo pasado.

 

Enlos años 60, el Batelle Institut de Frankfürt realizó un estudio sobre losfactores que influían en la capacidad de acertar en un blanco al primerdisparo. De las conclusiones de dicho estudio se desprendían dos opciones paraaumentar la probabilidad de incapacitación, y ambas atañían a la munición enuso. La primera sugería el empleo de cartuchos multiproyectil, opción a prioridescartable por su tamaño, que reduce enormemente la carga útil delcombatiente. La segunda hablaba de incrementar la cadencia de disparo de mododrástico, haciendo que en un único culatazo percibido por el tirador seprodujese la salida de tres o más proyectiles. Esto evitaría que el primerculatazo descolocase la línea de fuego para el segundo disparo, y el delsegundo para el tercero, etc. con el consabido efecto de dispersión que tieneel fuego automático

 

Sinembargo, los fusiles convencionales no consiguen cadencias de fuego superioresa los 500 disparos por minuto, sencillamente porque su ciclo no lo permite(amartillar, extraer la vaina, montar el percutor, reintroducir una vaina en larecámara y volver a amartillar). Elevar esa cadencia requería romper con todaslas concepciones que sobre fuego automático se tenían hasta la fecha. Elimpulso definitivo lo dio el Ministerio de Defensa de Alemania Occidental, queen un pliego de 1970 marcaba como pautas para el futuro fusil de asalto alemánel peso máximo de 4,5 kg incluyendo 100 cartuchos, los cargadores de 50cartuchos o la alta probabilidad de incapacitación con ráfagas de tresdisparos.

 

Comotantas otras veces, fue la empresa Heckler und Koch, en sus instalaciones deObendorff, la que recogió el guante lanzado desde una teoría casi imposible y sepuso manos a la obra. Pero ¿ cómo incrementar lacadencia de fuego ? Sencillamente, eliminando del ciclo de disparo todo procesosuperfluo como, por ejemplo, eyectar la vaina. El objetivo era, pues, conseguirun arma que disparase munición sin vaina.

 

Paraello se fundó el consorcio GHGS (Corporación para el Diseño de Fusiles sinVaina) entre HK y Dynamit Nobel, que sería la encargada de diseñar el cartucho.El proceso de diseño concluyó hacia 1985 y era algo similar a esto:

 

 

 

 

 

 

Eneste tipo de municiones se quema todo excepto el proyectil, con lo que no haynada que eyectar. Los cartuchos van recubiertos de una laca especial que loshace impermeables y además son cuadrados, lo que implica un uso más eficientedel espacio en el cargador. Además, son un 40 % más pequeñosy ligeros que la munición de 5,56 mm, lo que incrementa la capacidad delsoldado en combate. Para un peso total de 7 kg, un soldado armado con un G3puede llevar solamente 100 clips, frente a 240 que llevaría uno armado con unM16A2 y frente a 675 de uno armado con un fusil sin vaina.
Veamosahora qué clase de arma se diseñó en torno a esta revolucionaria munición: elG11. Lo primero que cabe preguntarse es dónde está el cargador, que se sitúaencima y paralelo al cañón, al igual que en la P90. Los cargadores admiten 50cartuchos dispuestos en monohilera y con el proyectil mirando hacia abajo. Porello, la recámara del G11 es rotatoria, es decir, recibe el proyectil, gira 90grados hasta situarlo en dirección al cañón, dispara y repite el ciclo, lo cualimplica que en cada media vuelta carga y dispara un proyectil.

 

El ahorro de tiempo es sustancial respecto al largo ciclo deun fusil con vaina, lo que permite elevar las cadencias de disparo hasta los2000 dpm, cifra verdaderamente enorme en un arma personal. No obstante, comoveremos, los ingenieros de HK subestimaron el poder de la vaina como medio desacar calor del arma, con lo cual los primeros G11 sufrieron muy seriosproblemas de recalentamiento.

 

En1988 comenzaron las pruebas definitivas del sistema de armas. Se asignaronrifles a diversas Unidades del ejército alemán, que sistemáticamente sededicaron a llevar el arma a sus extremos (rebozarla en barro, hornearla,sumergirla, golpearla, enterrarla en arena, congelarla…), pruebas en las que elG11 siempre se demostró como sumamente resistente y fiable, pese a estarconstruido enteramente de polímero. No obstante, con los resultados de estaspruebas HK realizó algunas correcciones a su diseño inicial saliendo a la luzel G11K2, que es el modelo definitivo.

 

Estefusil reduce la capacidad de los cargadores a 45 proyectiles, aunque permitellevar dos cargadores adicionales a los costados del que está alimentando alarma, encima del cañón. Incorpora una mira de tres aumentos y medio, amén demiras de emergencia moldeadas en el plástico por si fallara la óptica. Además,está preparado para acoplarle una bayoneta, un bípode y una mira láser.

Poraquel entonces, el Ejército de los Estados Unidos lanzó el programa ACR(Advanced Combat Rifle) buscando un sustituto para sus M16. El excelente diseñode Eugene Stoner, el Armalite, presentaba grandes problemas que aún hoy díatiene, y los americanos decidieron estudiar las propuestas de las principalesindustrias armamentísticas del mundo.

 

HKconcurrió a dicha cita con su revolucionario G11. Tras las pruebas a las quefue sometido, los norteamericanos quedaron sorprendidos por su facilidad demanejo (se aprendía a usar en la mitad de tiempo que un M16), su alta capacidadde munición, la sencillez de su montaje y desmontaje en el campo, su robustez ysu extraordinaria precisión. Era, en suma, el fusil ideal. Un recluta tenía un50 % más de probabilidades de acertar armado con un G11 que portando un M16.

 

Ahorabien, ¿ por qué no está en servicio esta maravilla ?Muchas son, sin duda, las razones. En primer lugar, la proverbial reticenciadel ejército americano al empleo de material extranjero. En los últimostiempos, solo la Beretta M9 y luego la HK Mk23 SOCOM han conseguido hacerse unhueco entre el equipamiento oficial de los soldados de USA. Confiandoexcesivamente en el poder de detención del calibre .45 ACP y con severasreticencias en lo que a uso de polímeros se refiere, el combatientenorteamericano recibió un grave mazazo moral al tener que reconocer, a travésdel ACR, que el país que es la meca de las armas estaba rezagado respecto aEuropa en su diseño y construcción.

Comoconsecuencia, si no puedes derrotar a tu enemigo únete a él. Por ello, el USArmy encargó a HK el diseño del que hoy es el SABRE, es decir, el OICW, y ladeclaró ganadora del concurso destinado a dotar a sus fuerzas especiales de unapistola ofensiva de calibre .45

 

 

 

¿ Y los alemanes ?Auspiciadores originales del proyecto G11, tuvieron que afrontar las gravespérdidas económicas que supuso la caída del Muro de Berlín en 1989 y nopudieron hacer frente a la adquisición del fusil y a su entrada en servicio.Además, heredaron mucho material soviético de la Alemania del Este y nonecesitaban, por el momento, un nuevo fusil. No obstante, y del mismo modo quelos americanos, encargaron a HK el diseño de un nuevo fusil convencional como“compensación” por el tremendo desplante que le habían hecho al no comprar elG11, lo que desembocó en la creación del G36 que tan buenos resultadoscomerciales ha dado a la empresa de Obendorff.

Porlo tanto, el mejor fusil del mundo duerme por ahora en el corazón de las navesindustriales de una fría y gris ciudad alemana. ¿ Cuándolo veremos en el campo ? La respuesta solo el futuro la deparará… quizá nuncaveamos al G11 como tal pero es muy probable que HK, propietaria del “corazón”del arma, realice nuevos y revolucionarios diseños a partir de ella. Cuando ungobierno sea lo suficientemente valiente como para adoptarlo, allí estará elG11.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Artículo por: Francisco Álvarez Marcos